Seminario de Historia de las Tolerancias en el Mundo Hispánico

Recientes estudios sobre la Orden de los Dominicos

In Reseñas on diciembre 4, 2013 at 2:19 pm

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ALABRÚS, Rosa (ed.), Tradición y Modernidad. El pensamiento de los dominicos en la Corona de Aragón en los siglos XVII y XVIII, Madrid, Sílex, 2011; La Memoria escrita de los dominicos. Corona de Aragón. Edad Moderna, Barcelona, Arpegio, 2012; La vida cotidiana y la sociabilidad de los dominicos. Entre el convento y las misiones (siglos XVI, XVII y XVIII), Barcelona, Arpegio, 2013.

En los últimos tiempos asistimos a una importante renovación de la historiografía en torno a la religión y la historia religiosa, sin clisés apriorísticos, alejada de la exclusividad de los miembros de instituciones religiosas y focalizada en análisis ideológicos, de construcción de su historia y memoria, de control social, problemáticas sociales del clero, debates en torno a la confesionalización y el disciplinamiento; muchos de estos problemas dirigidos a las nuevas investigaciones sobre las órdenes religiosas. Espectacular ha sido el número de trabajos dedicados a los jesuitas, por ejemplo.

Para la orden dominicana sobresalen sin ninguna duda los trabajos dedicados desde hace varios años por la profesora Rosa Alabrús, quien ha dirigido y dirige un proyecto de investigación financiado por Santander universidades y la Universitat Abat Oliva, cuyos resultados son estos libros que reseñamos aquí y editados en los años 2011, 2012 y 2013.

En el último de ellos La vida cotidiana y la sociabilidad de los dominicos (2013) se busca analizar las formas de convivencia en los espacios conventuales, su cultura material y expresiones de la vida monástica y manifestaciones espirituales. Se sale de la provincia dominicana de Aragón para abarcar los territorios de la Monarquía Católica, incluidas las Américas y Filipinas, de donde saltaban a Japón, fábrica de mártires cristianos durante los siglos modernos y al que se le dedica un pormenorizado estudio a cargo de la Dra. Alabrús, quien lo finaliza con las diferencias que mantendrán jesuitas y dominicos con los memoriales remitidos al papado y a Felipe IV en torno a la labor misional: el pretendido monopolio jesuita, las relaciones con los poderes nipones y la existencia de un solo obispo, entre otras. La vida conventual es analizada a través de normas emitidas por el Provincial que aspiraban  a regir la vida cotidiana, conventual y personal del Real Convento de Predicadores de Valencia, pero por extensión al resto de la provincia, y también Historias de los diferentes conventos, Memoriales remitidos a autoridades laicas o religiosas y normas, reglas y constituciones redactadas a la hora de fundar un nuevo cenobio. En todo ello queda reflejado (lo analiza A. Esponera), los diez grandes temas: el voto de obediencia, el de pobreza, el de castidad, la iglesia conventual, el coro, la oración mental, el silencio, los hermanos de obediencia, la portería y las salidas de casa. Disciplina, enseñanza, oración y predicación marcan las relaciones entre los religiosos. Y en el paso del tiempo, estabilidad y continuismo. También habría que añadir (A. Atienza) que la presencia de la priora en los tres espacios cotidianos de convivencia –el coro, el refectorio y la sala de labor-, resultantes de las piezas esenciales de la vida en común: la oración, la comida en común y la labor, es manifestación de su poder y autoridad. Otros estudios inciden en las dominicas valencianas de Santa María Magdalena (E. Callado), el monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles y Pie de la Cruz de Barcelona (M. Gras), la biblioteca del convento de Santa Catalina de Barcelona (M. Ruiz), la enseñanza en el convento de Santo Domingo de Palma de Mallorca (R. Ramis), sobre la biografía de Hipólita de Jesús (L. de Ahumada y L. Giordano), la obra de fray Luis de Granada a propósito de la familia (M. Fargas) y la tercera orden dominica en Buenos Aires (L. Jijena). En este último se presenta el arraigo de los dominicos, y de los hermanos terceros no regulares, para la difusión de la moral barroca entre las elites porteñas que canalizaron generosas retribuciones hacia obras de bien común, solemnidades y festividades religiosas, funerales y ayudas asistenciales.

Tradición y Modernidad (2011) es una recopilación de estudios que recoge la vida y el pensamiento de varios dominicos de capital importancia, contextualizándolos en una época –la edad moderna- y un espacio –la Corona de Aragón. Es la vida de la religiosa Hipólita de Rocabertí (L. Giordano) y el catedrático Raimundo Costa y Tomás Ripoll (R. Alabrús) y la de los maestres generales Juan Tomás de Rocabertí, sobrino de la primera (E. Callado) y Juan Tomás de Boxadors (A. Esponera). Con ellos se pretende mostrar un recorrido paralelo con los jesuitas en los siglos XVII y XVIII, de tal modo que si los segundos se mostraron más cercanos a la asunción de ideas modernas, los primeros optaron por el valor seguro de la filosofía tomista y el escolasticismo, pugnando con jesuitas por una influencia en los ámbitos de poder de la corte. Se pone de manifiesto que la Orden de Predicadores tuvo también un papel destacado en la propagación de los ideales contrarreformistas y en la espiritualidad barroca, ensombrecida a veces por el brillo e influencia de las nuevas órdenes.

En La memoria escrita de los dominicos (2012) se hace hincapié en las diferentes estrategias mediáticas desarrolladas por los jesuitas, cultivadores como nadie de lo que andando el tiempo se conocerá como aparatos propagandísticos y fieles cultivadores de una memoria feliz de sus orígenes y desarrollo en contraste con la discreción y alejamiento de ese ruido mediático de la orden de predicadores, fiadores más de la oratoria del púlpito, no en vano habían nacido a comienzos del siglo XIII, mientras que la Compañía de Jesús lo hace en plena auge y poder de la imprenta. Eso no significa que no tuviesen interés en la memoria escrita (también la no impresa con la copia de manuscritos que en el siglo XVII llevó a cabo el dominico catalán Gaspar Vicens, por ejemplo); sus estrategias se basaron más en el afianzamiento y defensa de una tradición provincial (en este caso Rosa Alabrús analiza la catalana en los términos de religiosidad y constitucionalismo).  Pero se aportan novedades interesantes en cuanto a la labor editorial en Cataluña (C. Blanco) analizando autores dominicos de gran éxito editorial así como temáticas y mensajes que el autor identifica con el status institucional catalán. También el interés que despierta la obra de Hipólita de Jesús con su defensa de la oración mental y su biblismo (L. Giordano), el éxito de Norte Crítico (1733) de Jacinto Segura (A. Esponera) o la labor editorial y bibliográfica desarrollada por Juan Tomás de Rocabertí, personaje fundamental de la historia dominica en particular y religiosa hispana en general, ya que a su papel como provincial de Aragón y maestro general hay que añadir el ser arzobispo de Valencia e Inquisidor General (E. Callado). Debates en torno a determinadas posiciones dominicas las estudian Bernat Hernández con la recepción de la obra de Bartolomé de las Casas entre cronistas e historiadores o las controversias entre jesuitas y dominicos con los consabidos arquetipos ya presentes en la obra de Melchor Cano y las respuestas de los jesuitas (E. García Hernán).

En definitiva, los tres libros suman un conjunto de estudios que se nos presentan fundamentales para una cabal interpretación de la evolución, no solo de la orden dominica a lo largo de la Edad Moderna sino también de la historia de la iglesia hispana en su conjunto. Y el equipo que lleva a cabo los estudios se prefigura como uno de los más potentes en la historia de las órdenes religiosas.

Eliseo Serrano Martín

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