El Concilio de Trento, pasado, presente y futuro de un tiempo histórico

trento2

El pasado 4 de diciembre de 2013 se cumplieron 450 años del final del Concilio de Trento (1545-1563). Varios coloquios internacionales han aprovechado la efeméride para reflexionar sobre el Concilio y su impacto, destacando especialmente el de Trento, celebrado del 3 al 5 de octubre alrededor del lema The Council, Other Powers, Other Cultures, y el de Lovaina, celebrado del 4 al 6 de diciembre, bajo el título The Council of Trent: Reform and Controversy in Europe and Beyond (1545-1700). A estos encuentros cuyos resultados esperamos pronto ver impresos hay que añadir la publicación de algunas monografías interesantes, algunas de las cuales ha reseñado Enrique García Hernán en la Revista de Libros. El comentario de Enrique García Hernán es particularmente interesante porque sintetiza algunos de los problemas historiográficos candentes sobre la interpretación del Concilio Trento y las consecuencias de sus desarrollos posteriores para el mundo católico.

Del comentario de García Hernán:

“El Concilio de Trento (1545-1563), con sus declaraciones dogmáticas y de reforma disciplinar, está atravesado por dos leyendas contrapuestas: una dorada de exaltación y reafirmación católica frente al «enemigo» protestante, y otra oscura o negra por haber causado la pobreza moral, cultural y económica de los países católicos. Esta dialéctica la inició Paolo Sarpi (1552-1623) con su historia del Concilio, en la que postula que no se hizo ninguna reforma en la jerarquía. A su paso salió el jesuita Pietro Sforza Pallavicino, quien, por encargo del papa, presentó pruebas contrarias con otra historia del Concilio. Sin ánimo de entrar en el debate historiográfico, cabe preguntarse si es verdad que la identidad espiritual e intelectual católica hasta el Concilio Vaticano II (1962-1965) se formuló esencialmente en el Concilio de Trento. En este sentido, ¿qué hubiera pasado en la Iglesia sin el Tridentino? ¿Fue realmente un avance hacia el mundo moderno, o quedó anclado en lo antiguo y medieval de la Christianitas? El Concilio ha vivido mucho tiempo de mitos, porque se le ha responsabilizado de todo lo positivo y negativo, dependiendo del lado en que uno se posicionara. Pero no todo lo que se dice tridentino fue obra del Concilio: es más, hay que saber que los principales conflictos que dividen a los cristianos no se resolvieron, sino que quedaron abiertos, y que a fecha de hoy las diferencias (fe-obras y naturaleza-gracia) no separan tanto a unos de otros.

En realidad pasó mucho tiempo, incluso siglos, hasta el conocimiento, aplicación y universalización de los decretos tridentinos, y prevaleció en casi todas partes el humanismo cristiano (en el terreno protestante y en el católico) como cultura dominante, según ha demostrado Jacques Le Goff. Por otro lado, hay una tensión interna entre quienes tenían al Concilio como una realidad viva y lo que ha llegado hasta nosotros por vía documental y de tradición, porque fue más lo que siguió al Concilio que lo que pasó durante su celebración. Pero repito, ¿habría sucedido lo mismo sin él? Posiblemente sí, porque había fuerzas superiores anteriores al Concilio y que sobrevivieron sin él, corrientes espirituales que ni participaron en Trento ni recibieron su legado inmediatamente después. Esta cultura había echado raíces en Europa y fuera de ella, formando una corriente espiritual, especialmente en España y América, que había nacido con el cardenal Cisneros y que sobrevivió a las restricciones de la Inquisición gracias al ingenio de mujeres y hombres como Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. (…)

La historiografía de los últimos cincuenta años ha insistido en que Trento significa ante todo la edad de la disciplina impuesta desde arriba, pero este es el tercer mito, de ahí que últimamente esta afirmación esté poniéndose en duda. El mito del disciplinamiento ha ido derribándose, como pone de manifiesto el libro de Michele Mancino y Giovanni Romeo sobre el Clero criminale. Se parte de la base de que el Concilio debía aplicarse a través de las estructuras episcopales; por tanto, los delitos del clero debían ser juzgados por sus propios tribunales eclesiásticos. En cierto modo, los tribunales eclesiásticos ocuparon parte del espacio de los tribunales civiles. Los autores ponen en cuarentena la tesis del disciplinamiento. Achacan a los privilegios del fuero eclesiástico la imposibilidad de reforma, acostumbrados a vivir con libertad porque les juzgaban otros eclesiásticos con gran benevolencia. Las batallas jurisdiccionales que vivió España en Italia (es famoso el caso contra Borromeo en Milán) son sólo una pequeña imagen de las luchas a menor escala entre verdaderos delincuentes que pretendían quedar impunes amparándose en el honor de la Iglesia. Fue una lucha terrible que se sustanciaba normalmente en las diócesis, pero muchas veces acudían a Roma, de ahí que sea necesario investigar en el archivo de la Congregación del Concilio para trazar un cuadro más preciso de lo que realmente estaba sucediendo. (…)

Trento fue calando gracias, sobre todo, a los pontífices y al reforzamiento de la idea centralista de Iglesia-Estado y sus nunciaturas. Es decir, con Trento lo que ocurrió fue la recreación de la Iglesia como Estado moderno, con el papado como eje. La centralización con las congregaciones y la nueva curia de Sixto V en 1588 supuso poner en el centro al Concilio, de donde dimanaba toda autoridad legitimada por el papa. Añadamos, por evitar simplificaciones, que sería abusivo mantener como única fuente de supervivencia del Concilio al papado, ya que hubo otros movimientos que le dieron vida involuntariamente, sobre todo las órdenes religiosas antiguas y modernas. Los problemas de estas órdenes poco tenían que ver con Trento, porque su mayor preocupación no era la reforma protestante, sino cómo llegar a más gente, establecer «nuevas cristiandades” en un contexto globalizador, como se ve en el libro de Luke Clossey, Salvation and Globalization in the Early Jesuit Missions (Cambridge, Cambridge University Press, 2008). (…)

Todos los investigadores del período han coincidido en elegir como figura clave para entender el Concilio de Trento al gran historiador alemán Hubert Jedin, con su gran historia del Concilio de Trento publicada por Herder en Friburgo, en cuya universidad ha florecido un movimiento de historiadores, liderados por Wolfgang Reinhard, que defienden el período como Edad de las Confesiones. Esta historia ha sido hasta hoy día un punto de referencia esencial, pero ahora hay nuevas tendencias historiográficas que buscan una historia del Concilio más relacionada con la microhistoria y con personajes secundarios, además de propugnar sobre todo una nueva metodología –abierta al Nuevo Mundo– y nuevos nombres para el período histórico. Así, el postulado jediniano de que la reforma católica se obró por medio del Concilio, el papado y los jesuitas son destellos de los mitos ya referidos y ha sido objeto de réplicas muy sólidas que obligan a replantearse cómo fue la presencia del catolicismo en los Estados confesionales y en el pueblo llano. Porque lo que ocurrió verdaderamente fue que se abrió una nueva metodología evangelizadora a través de las órdenes religiosas (que Trento quería reducir) en nuevos países y continentes (que Trento no tuvo en cuenta). (…)

Los problemas de hoy son muy distintos de los de ayer: no interesa saber cómo salva Dios, sino que Dios salva; no sirve hablar de la gracia de Dios, sino del Dios de la gracia. Al católico de hoy día sólo le queda la esperanza en el papado, precisamente cuando la devaluación de las naciones, que han perdido jurisdicción y soberanía en aras de entes superiores, ha provocado una devaluación en paralelo de la política «cristiana». Simultáneamente, los nuevos sacerdotes reformados miran al papa como ente superior. Con la dimisión de Benedicto XVI y la elección del papa Francisco, armado intelectual y espiritualmente en la Compañía de Jesús, el catolicismo ingresa en un nuevo momento: el del resurgimiento de los sacerdotes reformados, como lo fue Ignacio de Loyola, en un contexto de globalización. (…)